La sangre del hombre hervía de pasión...
Y la mujer, con una sonrisa en los labios,
dijo que se dejaría... ¡
besar, pero solo en dos lugares!
¡Oh, hombres, santa sencillez!
Se acercó a la mujer
y le pidió que nombrara rápidamente los lugares...
Ella dijo: ... ¡En Roma y en París!...
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